Revelaciones por qué y cómo se planeó la muerte de Rafael Orozco

Corría el mes de junio, precisamente el 11 del año 1992, cuando el cantante vallenato Rafael Orozco recibió una visita inesperada, de quienes supuestamente le fueron a cobrar un dinero que el artista debía, el cual se habría negado a pagar, al manifestar esa decisión, fue asesinado. Ver: El día que mataron a Rafael Orozco

Luego de muchos años, el asesino que participo en la muerte de Rafael Orozco hablo para la Revista Semana, explicando como se planteó el inesperado deceso del artista.


Revista Semana ¿En qué otros asesinatos ha participado?

Sicario: Yo me convertí en un sicario muy cotizado. Mi trabajo siempre fue reconocido por el “patrón” y así conocí mucha gente cercana a él. Cuando se entregó a las autoridades, las cosas se comenzaron a complicar porque la plata se acabó y no había mucho que hacer. Fue así como un día un paisa me contactó para que me fuera a trabajar con la gente de la Costa, una organización dura que fue creada por Pablo Escobar, quien recibía el 50 por ciento de todos los negocios que los costeños realizaban. Con ellos me fue muy bien. Había mucha gente que tenía cuentas pendientes y que tocaba arreglarlas. Entre ellas el cantante del Binomio de Oro y los hermanos Durán.

Revista Semana: ¿Acaso a Rafael Orozco no lo mataron por líos defaldas?

Sicario: No, que va. Rafael Orozco llevaba cuatro años trabajando con el cartel de la Costa. Era uno de los mejores lavadores de dólares, pues utilizaba sus presentaciones en el exterior para meter verdes a la lata al país.

Revista Semana: ¿Cómo lo hacía?

Sicario: Cada vez que salía del país, especialmente a Estados Unidos se llevaba su colección de acordeones. Eran 12 en total. Allá los desarmaba y los rellenaba de dólares que luego entraba al país sin ningún misterio, pues era un ídolo y nadie lo molestaba.

Revista Semana: ¿Qué pasó con él?

Sicario: Orozco le pidió a la gente de la Costa que le aumentaran su participación en el negocio. El recibía el 15 por ciento por cada embarque y quería que le subieran la cuota al 25 por ciento. La gente se molestó y no estuvo de acuerdo con él. Pero las cosas se complicaron en un viaje de regreso de Estados Unidos. Tres de los 12 acordeones, que venían con 12 millones de dólares, se perdieron. Orozco se comprometió a recuperar la plata, pero nunca cumplió.

Revista Semana: ¿Quién se robó la plata?

Sicario: Nadie. El se torció y se quedó con el billete. Eso no le gustó a nadie y le dieron un plazo para que se pusiera al día. Una vez fuimos a su casa y le dijimos: «Arregle esa vaina rápido porque la gente está muy molesta y ya le pusieron precio a su cabeza. Están ofreciendo 130 millones de pesos para que lo maten y hay muchos que quieren el trabajo”. Orozco se quedó callado y dijo: «Con la fama que tengo, esos manes no se meten conmigo porque saben que yo les armo un escándalo y les acabo el negocio”.

Revista Semana: Luego, ¿qué ocurrió?

Sicario: Se ordenó el asesinato y se escogió a un sicario llamado el “Mono” Del Veccio. Se le entregó una pistola con dos proveedorés y se fue con nosotros en busca del cantante. Antes de matarlo se dio la orden de darle una última oportunidad para que devolviera la plata. Cuando Orozco salió de su casa para atender la visita que llegaba, él se molestó y nos echó. Cuando nos dimos la vuelta para subirnos al carro en que habíamos ido, se bajó el “Mono” Del Veccio, se acercó a Orozco y le metió nueve pepazos.

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¿Quién y por qué mataron a Rafael Orozco Maestre?
Rafael Orozco Maestre, nació en Becerril (Cesar) un 24 de marzo de 1954. Llevó al altar a su novia de siempre, Clara Elena Cabello, la mujer con la que tuvo sus hijas, Kelly Johanna, Wendy Yolani y Loraine.
Orozco Maestre se dio a conocer como una alternativa moderna en el canto vallenato, integrando conjuntos de oportunidad con los acordeoneros Julito de la Ossa, y Luciano Poveda, con quienes consolidó su propio estilo, diferente del que en ese momento se imponía en el gusto de los seguidores del vallenato clásico, que estaba representado por los “Playoneros del Cesar”, “Bovea y sus vallenatos”, Alfredo Gutiérrez, Jorge Oñate, Poncho y Emiliano entre otros.

De manera casual Orozco se encontró con Israel Romero Ospino, “El Pollo Irra”, un acordeonero de Villanueva (Guajira) reconocido en toda la Provincia de Padilla. Sólo necesitaron unos cuantos toques y unos cortos ensayos para confirmar el acople armonioso, que de inmediato cristalizó el nacimiento de la organización Romero-Orozco, el “Binomio de Oro”.

En su primer trabajo discográfico imponen éxitos como “La creciente” de Hernando Marín, “Momentos de Amor” de Fernando Meneses, “Eterno Enamorado” de Edilberto Daza, “El pataleo” de Poncho Cotes Jr. Y “La gustadera” de Alberto “Beto” Murgas.

El Binomio de Oro, orientado por Rafael Orozco Maestre, su voz, líder, mostró unos elementos básicos en sus presentaciones, que en forma vertiginosa los convirtieron en una agrupación musical de exportación, como sucedió en el mercado de Estados Unidos, Venezuela, México y Centroamérica. Rafel Orozco e Israel Romero formaron la pareja más seria e importante en la historia del folclor vallenato. Impusieron el lenguaje romántico para interpretar canciones vallenatas que sirvieron de aliciente al espíritu de los enamorados.

El 11 de Junio de 1992 cerca de las 9 de la noche Rafael fue solicitado en la puerta de su casa por dos músicos integrantes de la agrupación de Diomedes Díaz, los cuales llegaron con la intención de pedir prestado unos instrumentos musicales, Rafael les solicitó ir con el a la terraza de la casa donde hablarían con más tranquilidad y así no interrumpir la celebración, mientras conversaban, llegó un hombre que le disparó 10 veces, solo una bala no penetró su cuerpo, pues las otras nueve hicieron blanco en distintas partes de su cuerpo incluyendo la cabeza. Clara Elena al escuchar las detonaciones corrió hacia donde se encontraba Rafael, a quien encontró ya casi sin vida tirado sobre el pavimento, con la ayuda de los músicos logró introducirlo dentro de su vehículo, e inmediatamente lo trasladó a la Clínica del Caribe en Barranquilla; pero allí minutos más tarde fue declarado oficialmente muerto.

Muchas personalidades de la farándula vallenata, medios de comunicación y otros se apersonaron para rendirle un último adiós a “Rafa” y finalmente fue sepultado en medio de inmensas manifestaciones de dolor en el Cementerio Jardines del Recuerdo de Barranquilla, allí reposan sus restos con una inscripción sobre su tumba que Clara Elena hizo colocar a su memoria, la imagen de él tallada en mármol, al lado su canción “Solo para ti” y una inscripción debajo que dice: “Te seguiré queriendo” tu esposa Clara Elena, y luego “Te seguiremos adorando papurri lindo” Kelly, Wendy y Lorraine sus tres hijas.

Con la pistola del presunto narcotraficante José Reinaldo Fiallo Jácome (El Nano Fiallo) mataron al cantante Rafael Orozco Maestre y el arquitecto Jorge Navarro Insignares supo que el crimen iba a ocurrir, pero no hizo nada para evitarlo. A esa conclusión llegó la Fiscalía en Barranquilla, que definió la situación jurídica de seis personas vinculadas al caso. El fiscal, Luis Felipe Colmenares, ordenó la captura de Fiallo, pero este, según su apoderado William Cabarcas Gómez, apareció muerto en una calle de Medellín el 18 de noviembre de 1992 junto con su guardaespaldas Sergio Adolfo González Torres. Con sus cuerpos fue encontrada una pistola con salvoconducto de la Segunda Brigada del Ejército marca Heckler & Koch, con la cual fueron disparados por lo menos dos de los proyectiles que le fueron sacados a Orozco Maestre, según la prueba pericial.

La confusión que se ha presentado, según Cabarcas, es que Fiallo tenía doble identidad. En Medellín apareció muerto como Jorge Alberto Gómez Benítez, pero es la misma persona y así lo comprueba su registro decadactilar.

Pero el fiscal Colmenares dijo que procesalmente Fiallo estaba vivo. El fallecimiento de una persona se prueba, dentro de un proceso penal o civil, con el registro civil de defunción, con la necropsia, con el acta de levantamiento de cadáver, con la licencia de inhumación, y ninguno de esos documentos aparecieron en el expediente con el nombre de ese señor , explicó Colmenares.
Sobre el guardaespaldas Tato, el fiscal decretó cese de procedimiento, ya que su muerte estaba judicialmente probada.

En el momento en que mataron al cantante, estaban los músicos Francisco Manuel Corena y Alonso Ariza De la Hoz, a quienes sindicaron de cómplices por haber hecho salir a Orozco a la puerta de su casa, pero el fiscal creía que no necesariamente estaban al tanto del plan homicida. Los dos fueron sacados de su residencia seis meses después en una camioneta y desde entonces no han aparecido. Sus familiares creen que están muertos.

Fuente: Caracol.com.co

Originalmente publicado enSeptember 23, 2019 @ 3:19 pm

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