La Viuda Negra: la mujer que asesinó a sus dos esposos y fue maestra de Pablo Escobar

En las décadas de los 60 y 70, Blanco tiñó de sangre las calles de la ciudad de Florida con el asesinato de más de 250 personas.

Pese a lo que muchos creen, fue ella, y no Escobar, la verdadera patrona del mal. 
Griselda Blanco, nacida el 15 de febrero de 1943 en Cartagena de Indias. Considerada una de las pioneras en la creación de redes de tráfico de cocaína desde Colombia a Estados Unidos. Fue apodada con los alias de ‘La Viuda Negra’ y ‘La Reina de la Cocaína’.Se le conoce como la maestra de Pablo Escobar, ya que fue quien le mostró la primera ruta para mandar cocaína Estados Unidos y le aconsejó como distribuirla en Nueva York y cómo lavar el dinero.

Una mujer fría sanguinaria, que fue capaz de mandar a asesinar a uno de sus hombres de confianza, luego de que este pateara a uno de sus hijos.

Así era Griselda Blanco, la pionera del tráfico de droga de Colombia a Estados Unidos, negocio con el que levantó un imperio de millones de dólares en el que trabajaban más de mil 500 delincuentes bien organizados.

La mujer que inventó las mulas y las estrategias hasta ahora conocidas para camuflar los cargamentos. Y quien inició a Pablo Escobar, el temido líder del Cartel de Medellín, en el narcotráfico.

En las décadas de los 60 70Blanco tiñó de sangre las calles de la ciudad de Florida con el asesinato de más de 250 personas, incluyendo a tres de sus esposo. Puso a la DEA en jaque e intentó secuestrar a John Kennedy Jr.

Pese a lo que muchos creen, fue ella, y no Escobar, la verdadera patrona del mal.

«Si no hubiese existido, no habría habido guerras de cocaína en Miami», así lo describe el mafioso Max Merlmestein en su libro, ‘El hombre que vio llover coca’.

Infancia difícil

Desde su nacimiento Griselda Blanco estuvo marcada por la crueldad. Su madre, Ana Lucía Restrepo, la concibió en Cartagena luego de ser obligada por su patrón a mantener relaciones con él en la misma finca donde trabajaba. Parió a escondidas pero fue despedida cuando la señora de la casa se enteró de lo sucedido. Con la bebé en brazos tuvo que mudarse a la comuna 13, el empobrecido y peligroso barrio fundado por  desplazados en Medellín.

Sin muchas oportunidades, Griselda rápidamente se convirtió en una carterista profesional a sus escasos 11 años, conforme ella crecía, la ambición lo hacía con ella y en busca de una mayor rentabilidad agrupó a varios amigos para secuestrar a un niño adinerado de su misma edad. Al no obtener la recompensa demandada, sin pensarlo mucho, Blanco tomó un arma y le disparó a su víctima en la frente. Ahí comenzó su prontuario asesino.

A los 14 años, abandonó su hogar luego de haber sido abusada sexualmente por su padrastro, hecho que su madre nunca le creyó. Las inseguras calles de la comuna la terminaron de criar, y no necesitó saber leer ni escribir para crear un multimillonario imperio lleno de lujos u extravagancias.

El Imperio

Blanco conoció el mercado negro de Estados Unidos al lado de su primer esposo, Carlos Trujillo, un alcohólico que se dedicaba a falsificar visas del país norteamericano, con el que tuvo tres hijos. Trujillo murió de cirrosis, por lo que Blanco se volvió dueña del negocio y a los tres meses de un entierro sin duelo se fue a vivir con su amante Alberto Bravo, con el que inició en el negocio de la coca, que para entonces apenas veía sus inicios.

Los contactos que ya había hecho con la delincuencia de Estados Unidos fueron la clave para convertirse en el punte entre los productores colombiano y los distribuidores americanos. Pero al poco tiempo se hizo a su propia red de fabricación y tráfico de droga, siendo ‘La madrina’ de todos los narcos del país, y la única dueña de las rutas del narcotráfico a través de Miami, que ella misma diseñó.

Pablo Escobar

Blanco metió al negocio a más de mil 500 delincuentes de poca monta, entre los que figuraban Pablo Escobar, un entonces joven bandido cuya visión lo mantuvo pegado a Blanco. Con sus consejos, dejó de vender la droga que producía en su primer laboratorio para los Ochoa y creó su propio cartel, junto a una sangrienta carrera criminal que sólo podía ser superada por su mentora.

Luego de haberse ayudado mutuamente, él enviando el clorhidrato camuflado en llantas de aviones y ella recibiéndolo en Miami, se convirtieron en enemigos asiduos.

Para aquel entonces, Griselda ya tenía todo un imperio de millones de drogas en los que  enviaba a Estados Unidos más de una tonelada y media de cocaína mensualmente.

Siempre creando estrategias de camuflaje históricas en el mundo del narcotráfico, como las mulas, unas señoritas bonitas que tenían sus sostenes y tacones llenos de la droga.

En 1976, aprovechando la algarabía de la celebración de los 200 años de independencia de Estados Unidos, llenó los revestimientos interiores del buque Gloria que desfilaba en las calles con mil kilos de cocaína, valuados entonces en 40 millones de dólares. Así lo contó Richard Smitten en el libro sobre su vida, ‘La viuda negra’.

 

Ícono del narcotráfico

Griselda Blanco se convirtió en un ícono para los narcotraficantes en el mundo, que hasta la fecha siguen frotando una estatua de ‘La madrina’ antes de realizar algún cargamento de droga para llamar a la suerte. Ella, en un negoció machista, fue la reina de todos los hombres, a quienes les infundió respeto a punta de descuartizamientos, cadáveres empacados en bolsas y maletas, orejas enviadas en sobres y cuerpos flotando en el agua.

Vivió rodeada de lujos, con colecciones de Ferrarimansiones gigantes una colección de más de 300 zapatos, una vajilla de té de la reina Isabel y un joyero valuado en más de 10 millones de dólares que incluía gemas sueltas, un collar de 30 esmeraldas de diez quilates ensartadas en 40 diamantes y hasta un anillo de rubíes de 25 quilates, el cual perteneció a Eva Perón, la dirigente política y actriz argentina. Así como un perro pastor alemán al que llamó Hitler.

Viuda Negra

Griselda Blanco siempre fue sangrienta, en una de sus exclusivas fiestas de orgías sexuales, la mujer mandó descuartizar a un hombre por haberle dicho ‘gorda‘, sin embargo, este hecho no fue por el que la denominaron como ‘la viuda negra’, sino porque todos sus amantes terminaban muertos.

Su primer esposo murió de cirrosis, pero el resto no fallecieron de causas naturales. A Alberto, el segundo, murió a manos de Blanco, luego de que le propinara varios disparos en la cabeza cuando cuentas no el cuadraron. Asimismo, Blanco terminó con una bala en el abdomen, pero se salvó y se caso con Darío Sepúlveda.

Con Darío tuvo un hijo, su preferido, a quién bautizó como Michael Corleone, como el hijo de Don Vito Corleone, el jefe de una familia dedicada al crimen organizado, en la novel ‘El Padrino’, del escritor italoamericano Mario Puzo.

El problema con Sepúlveda era su desacuerdo en la crianza de Michael, a quien ‘La Madrina’ no quiso que estudiara en un colegio para enseñarle el negocio desde pequeño. Sin embargo, el padre no estaba de acuerdo, pues no quería que su hijo creciera en el mundo de la delincuencia, quería que tuviera un mejor futuro, así que se fugó con él cuando tenía 4 años.

Blanco movió cielo, mar y tierra para dar con el paradero de su hijo hasta que lo encontró en Medellín. Dicen que sobornó a unos policías que detuvieron a Sepúlveda en una calle a las afueras de la ciudad, cuando los uniformados lo esposaron, Sepúlveda sabía que era su fin, por ello intentó huir del lugar, pero recibió múltiples disparos en la espalda.
Con la muerte de Sepúlveda, nació el apodo de ‘La viuda Negra’.

El fin de Griselda Blanco

Con el aumento de homicidios y cocaína en Miami, para entonces sede de la mafia mundial, la DEA le pisaba los talones a Griselda Blanco. Convirtiéndose en objetivo principal cuando desató una guerra de bandas al asesinar en 1979 a dos narcotraficantes en un centro comercial, a plena luz del día. Pero lo que terminó con su perdición fue romper la regla de oro del narcotráfico: no consumir el negocio.

‘La madrina’ se volvió adicta a la cocaína. Y cuando se drogaba contaba orgullosa los detalles de sus crímenes. Con las primeras capturas de narcotraficantes colombianos, la DEA obtuvo esas historias a cambio de beneficios judiciales para los extraditados. Además, les ayudó un sobrino de su primer esposo asesinado, Alberto Bravo, quien habría buscado por años asesinarla.

Perseguida, se instaló en una modesta casa en California. Aún así, las autoridades dieron con su paradero y ´La Madrina’ fue capturada la madrugada del 10 de febrero de 1985.

Por su sangriento historial criminal debió ser condenada a pena de muerte o cadena perpetua, como pedía el fiscal. Pero se supo que el principal testigo, su ex guardaespaldas Jorge Rivi Ayala, mantuvo conversaciones sexuales con miembros de la Fiscalía, y su declaración perdió credibilidad.

Eso, aunado a las millonarias sumas con las que Blanco sobornó a otros testigos para callarlos, le dieron solo 20 años de prisión.

Aun tras las rejas su poder continuó, desde la cárcel asesinaba a sus enemigos. Mantuvo el negocio con ayuda de su último amante Charles Cosby, un delincuente afrodescendiente que le enviaba cartas de amor sin conocerla en persona, y terminó siendo millonario dirigiendo su industria.

Hasta que, en 1994, a Blanco se le ocurrió la idea de secuestrar al hijo del presidente John F Kennedy, a quien veía como un delfín para poder negociar con las autoridades su libertad. Pero Cosby sabía que era una locura, y mientras enviaba a un supuesto equipo de matones a Nueva York, se entregó a la justicia y declaró contra ella.

Después de cumplir con su condena completa, fue deportada a Colombia en 2004, donde desapareció del mapa. No se supo nada de su paradero hasta agosto de 2012 cuando unos sicarios en moto le dispararon mientras salía de una carnicería de Medellín. Murió en el pavimento con la misma técnica que ella había inventado, cuando parecía una inocente abuelita de 70 años.

La enterraron cerca a la tumba de su apadrinado Pablo Escobar Gaviria. Y así terminó uno de los más grandes imperios de la droga.

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