Del libro «Los Jinetes de la Cocaína»: Escuela de sicarios

Bajo la dirección de un experto judío funcionó en Medellín, durante más de siete años, una escuela de sicarios. Isaac Guttnan Esternbergef montó la más impresionante máquina del crimen, en una finca situada cerca a Sabaneta, municipio próximo a Medellín.Contando con la tolerancia de las autoridades antioqueñas, que sabían de su existencia, Guttnan Esternbergef impartió instrucción sobre el manejo de la moto, el equilibrio con ese vehículo cuando se lleva un parrillero y, por último, el tiro al blanco en movimiento, desde la misma moto. Su manera de disparar al objetivo, se caracteriza porque es en forma de cruz.

Son muchas las versiones que circulan sobre el tipo de entrenamiento recibido, como que el examen del asesino de la moto consistía en salir con su compañero y disparar una ráfaga de ametralladora contra alguien, en plena calle. Su muerte instantánea y la velocidad con que se podían perder, eran los factores de calificación.

También se especuló, por ejemplo, por el hecho de que una semana antes de asesinado el coronel Jaime Ramírez Gómez, un estudiante haitiano que salió en el centro de Bogotá a primeras horas de la noche, fue atacado por los asesinos de la moto. Se afirma que estarían ensayando para el atentado contra el coronel. Lo cierto, es que nadie pudo nunca sostener una versión distinta, pues ni siquiera el móvil del robo se justificaba en un estudiante de optometría de la Universidad de La Salle, que había salido con $ 100 a comprar una gaseosa.

La escuela de sicarios era controlada directamente por Pablo Escobar Gavina, su principal beneficiario. Pese a que se afirma que nunca fueron más de 50 alumnos, de esa escuela del crimen salieron dos tenebrosas bandas de asesinos. Los Quesitos y Los Priscos.

Después del fracaso que les significó a Los Quesitos el asesinato del ministro de Justcia Rodrigo Lara, pues fallaron todas las tácticas adoptadas para mimetizarse, la escuela se desmanteló.

Los Priscos se convirtieron en una banda de secuestradores y sicarios al servicio del mejor postor.

El jefe de Los Quesitos, Luis Alberto Castaño Molina, fue asesinado, al convertirse en pieza judicial clave de enlace entre los sicarios y los autores intelectuales (Escobar y Ochoa) del asesinato de Rodrigo Lara.

Isaac Guttnan fue asesinado en Medellín desde una moto (con seguridad, a manos de un alumno suyo) el 9 de agosto de 1986, cuando transitaba a bordo del vehículo KE-7345, en compañía de Alfonso Jaramillo Jaramillo.

Pablo Escobar había decidido buscar su protección para los asesinatos en desertores o gente retirada de las organizaciones guerrilleras de Antioquia.

Los Jinetes de la Cocaína / Fabio Castillo

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