Así transcurrieron las primeras horas de Popeye en libertad

28 de agosto de 2014 • 11:15 • actualizado a las 11:17
popeye-salida-libertadFoto: EFE

“Gracias” fueron las primeras palabras que John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, dijo a las personas de la Defensoría del Pueblo de Boyacá que arribaron hasta su celda para conducirlo a su anhelada voluntad.

De acuerdo con información divulgada por el diario El Tiempo, “Popeye”, quien fuera el jefe de los sicarios del extinto Pablo Escobar, vestía un jean desteñido, un saco de algodón y tenis. No llevaba maletas y el único enser que llevaba consigo era el estuche de sus gafas.

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Estaba nervioso, según las personas que lo acompañaron en sus primeros minutos de libertad. «Soy el único que he pagado un ‘canazo’ tan largo», dijo y confesó que sentía «susto” al “enfrentarse a la selva de concreto».

Habló de su prolongada estancia en la cárcel y aseguró que tras dicha experiencia podía asegurar que «delinquir no paga». También mencionó que no descarta trabajar de la mano con el Estado para prevenir a los jóvenes sobre el mundo del delito.

“Me gustaría usar mi experiencia para contribuir en el posconflicto. Lo que yo he vivido no lo ha vivido nadie. Fui sicario de Pablo Escobar. Fui compañero de celda de los peores enemigos de Pablo Escobar. He sido amigo o enemigo de todos los muertos de las guerras recientes de Colombia. Todo eso me da un conocimiento y unas experiencias que creo se pueden canalizar hacia algo constructivo. Quiero enseñarles a los jóvenes de Colombia que no tienen por qué vender sus vidas por un Mercedes-Benz o por los cucos de una reina de belleza, como hice yo. Ojalá que me den esa oportunidad”, señaló en una entrevista concedida a la Revista Semana en septiembre de 2013.

“Popeye” cruzó la puerta del penal a las 9:03 de la noche y arribó a Bogotá cerca de la media noche. Pidió que lo dejaran en la autopista con calle 170. Según algunos testigos, “Popeye” se quedó en un CAI, saludó a los uniformados que se encontraban de turno y acto seguido firmó el acta de entrega de la Defensoría del Pueblo.

Finalmente saludó sin mucha efusividad a un hombre que lo aguardaba, abordó un Audi negro que lo estaba esperando minutos atrás y en que, según algunas versiones, irían algunos familiares y un esquema de seguridad persona.

Desde ese momento se desconoce su paradero. La única persona que sabrá el lugar exacto de su residencia y sus actividades será el juez de ejecución de penas que le otorgó su libertad.

Originalmente publicado enAugust 29, 2014 @ 1:12 pm

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